Benito Prieto Coussent, nace en Ribadeo (Lugo) el 6 de Junio de 1907. Hijo de padres sencillos y sensibles al arte, el niño aprendió de su padre, fotógrafo, los misterios de la luz, la expresión de los retratos y la plasticidad de las cosas. El primer contacto con la pintura lo tendría en la vecindad de la casa del que fuera magnífico pintor del último romanticismo, Dionisio Fierros, cuya anciana y venerable viuda dejaba jugar al niño "Benitín" con los utensilios del pintor. El impacto y la impresión de los cuadros que allí veía, marcaban profunda huella en la imaginación del muchacho. A los quince años sería
pensionado por la Diputación de Lugo para estudiar en Madrid. Curiosamente,
tendría que esperar un año para su ingreso en la Academia de San Fernando,
puesto que no tenía la edad mínima reglamentaria. "Llegué a Madrid con
pantalón corto", recuerda con nostalgia Prieto. Por supuesto, no perdería el
tiempo durante este año de compás de espera. Lo tomó bajo su tutela su paisano
Manuel Castro Gil, gran grabador y, a la sazón, jefe de grabadores de la Casa de
la Moneda.
![]() Una vez concluida su formación en la Academia de San Fernando, y en posesión de un brillante expediente académico, ganaría las oposiciones a plaza de Profesor de Dibujo. Teniendo la posibilidad de elegir entre Madrid o Barcelona, optó por desembarcar en el Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad pontevedresa de Tuy. En aquel Instituto de Tuy, de nueva creación y pionero en los nuevos sistemas pedagógicos impulsados por la República y las reformas metodológicas de Amós Salvador y Giner de los Ríos; podría el joven Benito desarrollar sus arrolladoras inquietudes didácticas y pedagógicas con los muchachos, nunca circunscritas sólo al entorno de las aulas de dibujo o modelado sino expandidas por los mas interesantes lugares de la localidad. Su inculcación a los alumnos se cristalizó en lo que llamaron "Resurrección del Románico" o "Románico del siglo XX" en el Instituto de Tuy como rezan los titulares de los periódicos de la época. Con el resultado de toda esa inquietud artística, obras dibujadas, modeladas y esculpidas, se montaban celebradas exposiciones a fin de curso. Además el innovador profesor daba clases gratuitas a los obreros, fuera del horario lectivo, en lo que supuso una experiencia pionera de "Formación Profesional", lo que dio lugar a fomentar verdaderas vocaciones. Fruto de estos trabajos y experiencias fue, por ejemplo, el labrado de sendos bloques de granito representando al filósofo Sócrates y al literato recientemente fallecido, Ramón Mª del Valle Inclán que se erigieron en monumentos, que contaron con una vida efímera por mor de la inminente Guerra Civil española. Citemos unas letras escritas por D. Pedro Díaz Álvarez alumno que fue de Benito Prieto, testigo y partícipe de todo aquello: "Benito Prieto Coussent. Inolvidable profesor de dibujo, pintura, modelado, escultura y poderes ocultos de la mente
humana. Tenía 25 años y confesaba, cuando venia a cuento que se mantenía virgen y puro. Para nosotros en aquel tiempo, venia a ser algo así como un artista del Renacimiento. Sabía de Anatomía más que un médico, y en sus
dibujos, no se le escapaba ni una arteria digital. Su primera lección, consistió en romper con rabia y con razón, láminas con amanerados perfiles clásicos: ¡Esto es una mierda! Desde mañana dibujaréis las hojas muertas del
otoño. ¿Sabéis? Las más cromáticas y bellas son las del níspero... Y así aprendimos botánica y... a dibujar del natural. La multicolor y abigarrada
exposición de fin de curso, fue un gran éxito. Durante el segundo curso Benito
mandó traer un camión de arcilla de Budiño y con ella empezaron las clases de
modelado. Eran sus lecciones, alegres y lúdicas. Tras la arcilla, llegó el granito de las canteras de Pazos de Reis y pronto sonó allí " música de cantería..."
El joven
profesor, además, fundó la revista cultural "TUDE" en colaboración con sus
alumnos, que fue órgano difusor de arte, literatura y pensamiento del colectivo
estudiantil. Fue nombrado Director Honorario por toda esta ejemplar labor y se
le tributaron homenajes y banquetes en su honor.
Durante este oscuro y
trágico episodio en la cárcel, que marcará en adelante y para siempre al hombre
y al artista, Prieto realizó una serie de 24 retratos de sus compañeros presos,
unos conocidos y otros movido por la compasión y fraternidad ante el
terror.
Salido de la cárcel es llamado a filas e incorporado albatallón Zaragoza 530, que se dirige al frente de batalla. Recibe orden de ser apartado de filas y presentarse en el Monasterio de Guadalupe, donde permanecería recluido hasta el final de la contienda, conviviendo con los frailes, meditando,
leyendo y pintando. Dejó allí varias obras. En 1940 contrae matrimonio con Antoñita Rejón, joven farmacéutica y
maestra granadina, a la sazón en ejercicio por tierras gallegas. Trasladaron su
residencia a la localidad granadina de El Padul. Allí pasaría Benito uno de los
períodos mas felices y fecundos de su vida. Instala su estudio acondicionando un
viejo granero familiar, de donde, algún tiempo después saldría la obra más
representativa del pintor, su famosísimo "Cristo". Pero un cuadro tenía continuamente obsesionada la mente del artista: desarrollar una visión nueva y original de un Cristo en la Cruz. La obra, en la que ya venía pensando desde mucho tiempo atrás, fue comenzada a mediados de la década de los 40, e iría tomando forma en una larguísima gestación, no exenta de innumerables vicisitudes y controversias. La génesis del cuadro fue realmente compleja, tanto en la cristalización conceptual y formal como en el tiempo utilizado en su realización, que obligaron al pintor a encontrar soluciones a las problemáticas plástico-expresivas e historicistas que anhelaba, realizando rigurosos estudios arqueológicos, antropomórficos, teológicos y formales que se materializaban en multitud de bosquejos que no llegaban a convencer a su autor y que iba destruyendo cada vez que no lograba liberarse del lastre anterior ("Tuve que quedarme solo como un páramo para desasirme de la influencia de todas las pinturas y todas las versiones") y que iría decantando y llevando al papel o al lienzo la idea anhelada y cuyo colofón es la soberbia serie de ocho magníficos dibujos al carbón que el autor dona ahora a esta Facultad de Bellas Artes y que constituyen el eje conductor de la exposición que contemplamos. El Cristo (los Cristos) de Benito Prieto Coussent
presenta profundas modificaciones con respecto a la imagen clásica de Cristo
representado en la cruz. Está considerada por la crítica como pieza de capital
importancia en la iconografía religiosa y una de las obras de arte religioso más
importantes de este siglo.
Pasó dos años, 1955 y 1956 pintando en Turquía (Éfeso y Estambul) donde
realizó entre otras obras, el retrato del héroe nacional turco Atatürk y un
magnífico paisaje "Ruinas de Éfeso", hoy en la Banca Francesa, en
Madrid que se cuenta como una de las escasísimas incursiones de Prieto en el
arte del Paisaje. Hay obras suyas en museos y colecciones de Estados Unidos y Méjico. En ciudades como La Habana, Buenos Aires, Estambul, Estoril, Londres, Madrid, Barcelona, La Coruña, Vigo, Tuy, Granada, Las Palmas de Gran Canaria.Y entre otras, en las colecciones del Ministerio de Educación y Ciencia, Banco Nacional de París, Diputación Provincial de Lugo, Parroquia de Galdó (Vivero), Monasterio de Samos, Monasterio de Guadalupe, Decanato de la Facultad de Farmacia, Facultad de Bellas Artes "Alonso Cano" y Rectorado de la Universidad de Granada, Real Academia de Bellas Artes y Museo de Bellas Artes de Granada. Señores de Marañón, Vallejo Nájera, Marques de Magallanes, Natalia Figueroa, Duquesa de Alba, Carlos y Emilio Zurita, González de Vega, Prieto-Moreno, Castro Nievas, Martín- Vivaldi, Gallego Burín, Gentile, Alfredo Danao, Enrique Hernández, García-Vélez, Osorio Morales, Excma. Sra. Dª Corona González, Infante don Fernando de Baviera, Conde de los Gaitanes, Condesa de Santovenia, Conde de Barcelona, Doctor Cardenal, Piñerúa, Aróstagui, etc., etc.
F. Gil Tovar escribió: "Si hubiera que hacer una definición telegráfica de Benito Prieto como pintor, podría decirse: Magnifico dibujante. Realista expresivo, es decir, clásico y moderno. Apasionado en la concepción y mental en la ejecución. Artista integral, del corte de los del Renacimiento, duro y sensible. Y eterno repulsivo de las medias tintas." Personalmente, me adhiero y suscribo plenamente esta definición. Este es Benito Prieto Coussent.
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